Hoy tocaba hacer papeleo para que me dieran el permiso de conducir. Y visto y no visto. Largo ha sido el camino hasta Tariff. Pueblo (¿) donde está la oficina de tráfico de la región Oeste de Abu Dhabi.
Por supuesto he tenido que ir con chófer (aquí decimos “driver” directamente): Shatti.
Y aunque en el camino de vuelta me he quedado completamente sopa, con la cabeza colgando de un lado del asiento… en el camino de ida hemos hablado bastante.
Shatti ha cumplido ya los 28, y lleva 8 en Abu Dhabi haciendo dinero. Los últimos tres de chofer, los cinco primeros de mecánico. Su padre tiene dos negocios en India, y si bien Shatti podría heredarlos y seguir con el negocio, prefirió emigrar para hacer dinero y poder hacer crecer más aún el negocio familiar.
Shatti me cuenta que ya esté harto y se vuelve dentro de dos años. Aún estando harto, necesita más dinero.
Trabaja más de 12 horas al día, descansa un día al mes… porqué me dice, que la habitación en la que duerme, en la casa compartida no es su hogar. Se le caen las paredes.
Ya a la vuelta, llegando a nuestro destino, en el único rato despierto me dice bien claro: la gente aquí gana buen dinero, tiene buenas casas, buenos coches… pero tienen casas, no hogares. Un sitio que te ahoga cuando estas dentro no es tu hogar.
miércoles, 14 de octubre de 2009
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